El pasado 28 de noviembre se publicó en el Boletín Oficial del Estado la reforma fiscal por la que el gobierno ha apostado para potenciar el crecimiento económico, la creación de empleo y la competitividad empresarial. La nueva reforma trae aparejados cambios impositivos para las empresas, que mejoran el atractivo de España para la recepción de inversión extranjera.

Concretamente, se ha aprobado una reducción del tipo general del impuesto de Sociedades, que desde el 1 de enero ha bajado del 30% al 28%, y dentro de un año caerá hasta el 25%. Además, se ha creado una reserva de capitalización, que supone la no tributación de un importe de hasta el 10% de la base imponible, si este se destina a una reserva indisponible. Con ello, se fomenta la capitalización de las empresas en forma de incremento de sus fondos propios, se favorece su saneamiento y se incentiva su competitividad.

Esta medida sustituye a la deducción por reinversión de beneficios, reduciendo, además, los requisitos y obligaciones formales que ésta implicaba y haciendo el trámite más sencillo. De hecho, uno de los objetivos de la nueva normativa era reordenar las deducciones. Las que apoyan la creación de empleo se mantienen, mientras que se potencian las que premian la inversión en I+D.

La entrada en vigor de esta rebaja fiscal contribuirá, según el ministerio de Hacienda, a potenciar la inversión extranjera en España y la creación de empleo. Por un lado, nuestro país se hace más atractivo para las empresas que están buscando nuevas fronteras en sus proyectos de expansión internacional. En nuestro país pueden encontrar una mano de obra muy cualificada, unos impuestos que desde ahora serán más bajos y unos costes muy competitivos. Por otro lado, pueden apostar por una economía que ha superado definitivamente la reciente crisis económica y con un alto potencial de crecimiento en los próximos años.

En junio pasado, cuando aún se estaban tramitando las leyes que contienen esta rebaja fiscal, el gobierno calculaba que esta reforma fiscal tendría un impacto positivo en el PIB español de un 0,55% adicional. De un modo accesorio, incluso la mayor renta disponible de los contribuyentes que va a posibilitar la nueva reforma fiscal en su conjunto, también contribuirá a mejorar los datos de consumo y de crecimiento económico.

Fuente: Invest in Spain