La tendencia positiva que está atravesando la situación económica actual empieza a ser visible en el tejido empresarial de la ciudad. Así lo asegura la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE) en su balance sobre el Índice de Confianza Empresarial correspondiente al segundo semestre del año pasado.
Después de meses en los que se ha puesto de relieve la mejora de los datos macroeconómicos, los empresarios burgaleses confirman una mejoría de los datos microeconómicos. Un restablecimiento que camina a paso lento pero que permite asegurar «a uno de cada tres empresarios de Burgos que en 2015 crearán empleo», tal y como aseguró el tesorero de FAE, Ignacio San Millán. En concreto, «un 31% de los empresarios encuestados confirmaron su perspectiva de emplear, mientras que el 65% cree que mantendrá su plantilla actual y el 6% que destruirá empleo», explicó el vicesecretario de FAE y encargado de coordinar el balance, Íñigo Llarena. A este tenor, destacó el hecho de que «la mitad de las empresas burgalesas han mejorado sus resultados en el segundo semestre de 2014 respecto al primero» mientras que la previsión que tenían el primer semestre, era que «tan sólo el 15% creía que su actividad obtendrían mejores resultados». Además y en comparación con el año 2013, «un 50% de las firmas del territorio burgalés mejoraron su actividad el año pasado», aseveró Llarena, «el 25% aseguraron que los resultados fueron los mismos» y el 25% restante que «habían sido peores».
Con la vista puesta en el presente año, Llarena aseguró que «un 90% de las empresas encuestadas prevé que sus resultados serán iguales o mejores que en 2014». En concreto, «un 50% creen que mejorará mientras que el 40% que se mantendrá». Especialmente positivo es el sector industrial y es que «el 95% de las firmas aseveraron que su situación será igual o mejor». En el lado contrario de la balanza, la construcción que, a pesar de haber protagonizado una leve mejoría en los últimos meses, siguen manteniendo cautela y «sólo el 20% cree que mantendrá sus resultados o que los mejorará».
El balance recoge además el motivo principal por el que las empresas creen que han logrado subsistir a la crisis. A este tenor, «el 30% considera que se debió a la disminución de gasto interno y externo, un 20% lo achaca a la reducción de precios y a una mayor labor comercial y porcentajes menores lo atribuyen a la diversificación del producto, la internacionalización o el aumento de financiación».
Una segunda parte del informe se centra en la financiación. A pesar de que «en 2014 se bajaron los tipos de interés y fluía más el crédito, el 40% de las empresas consideran que se aumentaron las exigencias del número de garantías reales y personales para acceder a un crédito» y señalaron «el escaso consumo y la falta de demandada como principales causas que impiden el desarrollo de su actividad». Les siguieron «una competencia fuerte y dificultades de financiación y falta de liquidez». En cuanto a esta dos últimas, el estudio arroja que «el 40% de las empresas precisa una financiación de hasta 100.000 euros, es decir, que los recursos financieros que demandan no son muy altos».
Uno de los principales problemas de los empresarios reside en los tipos de interés. «Sabiendo cual es el coste del dinero, es una barbaridad que algunos tengan un coste superior al 7%». De este modo, « de la empresas con financiación a un años, el 40% tiene un tipo de interés de entre el 3 y el 5% y el 35% superiores a un 5%». De cara a una financiación a medio o largo plazo, «se reduce el tipo de interés». Ese préstamo se distribuye en «un 60% para nuevo circulante, un 20% para renovación de líneas de crédito y otro 20%, que ha aparecido ahora, para nuevos proyectos», comentó Llarena. Entre los inconvenientes con los que se encuentran las empresas a la hora de pedir financiación, «un tercio señala la inexistencia de un interlocutor en la oficina bancaria y otro tercio, el exceso de documentación requerida», añadió.
Fuente: El Correo de Burgos
