Los responsables de Campofrío se encuentran trabajando “a contrarreloj” para poder dilucidar el espacio en el que se ubicará la nueva planta de la cárnica. El presidente de la compañía, Pedro Ballvé aseguró durante su visita a Burgos el lunes 23 de febrero que se barajan dos localizaciones y que “aún no hay nada decidido”, aunque el objetivo, en cualquier caso, es abrir la nueva factoría a finales de 2016.

Ballvé se desplazó hasta la Universidad de Burgos para rubricar un acuerdo de colaboración con el rector de la Universidad de Burgos, Alfonso Murillo (junto a Ballvé en la imagen), un convenio que permitirá a Campofrío desarrollar labores de investigación en laboratorios de la Universidad. En su segunda visita oficial a la capital después de que un incendio devastara la planta que Campofrío tenía ubicada en la calle La Bureba, el presidente nacional declaró que es necesario “pensar que una fábrica puntera en el mundo y para los próximos 35 años no se define en mes y medio.” Así explicó que “ahora” es el momento de poner en práctica aquellas “tecnologías maduras” que no hasta ahora no se han puesto en práctica, lo que supone una complejidad extra.

En cualquier caso, insistió en que “los que más interés tienen en empezar la fábrica” son “ellos mismos”, aunque entiende que para que esto sea posible es necesario estudiar todo con cautela. “Todavía no se ha desescombrado la fábrica”, recordó Ballvé, quien entiende que “hasta si quisiéramos hacerla en La Bureba” no sería factible por la acumulación de restos. Por ello, anunció que “vamos a darnos tiempo” para anunciar en los próximos meses el proyecto final.

Seguridad puntera. La nueva planta, que culminará en cualquier caso en 2016, contará con la última tecnología en seguridad. En este punto, el presidente aseguró que la planta de Burgos “cumplía a rajatabla la normativa de seguridad y prevención” como han confirmado los informes del Cuerpo de Bomberos. Sin embargo, apuntó que “no cabe duda que se va a poner en revisión absolutamente todo” para que un desastre no vuelva a producirse. “Si encontramos algo nuevo en el mundo algo que pudiera mejorar los aspectos de seguridad e higiene, o el producto, lo pondremos en uso”, aclaró.

Acerca de la producción, que quedó mermada tras el incendio, Ballvé explicó que en la actualidad el 85 por ciento de la misma se ha redireccionado a fábricas del propio grupo y una parte a terceros. “Estamos volviendo a recuperar nuestra posición en el mercado y esperamos que todos lo puedan ver en los supermercados”, apuntó. De este modo, se dejan de lado los problemas de desabastecimiento que hubo en los primeros meses, como el propio Ballvé reconoció al indicar que “se está en niveles próximos a los que teníamos antes del incendio”. Todo ello, dijo, ha sido posible gracias al esfuerzo de decenas de personas que componen los departamentos técnicos y logística, además de servicio al cliente. “Ha sido un trabajo impresionante”, argumentó. La prioridad en estos momentos es que los productos se realicen en las plantas del grupo aunque hay algunas líneas que se han externalizado “de forma temporal”. “Tenemos 27 fábricas y tratamos de hacer el máximo posible”, finalizó.

Fuente: Diario de Burgos / Fotografía: Ricardo Ordóñez (ICAL)