La presión en frío (high pressure processing) es un sistema de conservación en frío, que utiliza altas presiones hidrostáticas para desactivar patógenos en los alimentos. Gracias a ello se incrementa la seguridad alimentaria y alarga la vida útil de un alimento reduciendo los aditivos. Para ello se someten los alimentos a 6000 bares durante 3 minutos o 6.000k por cm2.

Actualmente, la empresa con sede en Burgos Hiperbaric es líder mundial (60% del mercado) en la fabricación de equipos industriales de esta tecnología. Y tal y como comenta su CEO Andrés Hernando es un sector que espera un crecimiento del 75% en 5 años.

Destacar que la empresa burgalesa Hiperbaric en 2020 procesó 1.800 millones de kilos y tuvo una facturación de 18.000 millones de euros. Solo en el mercado español esta tecnología supuso una facturación de 800 millones de euros.

Gracias a este método se inactivan los microorganismos responsables del deterioro de los alimentos y se conservan las características nutricionales del producto fresco. También se mejora la seguridad alimentaria ya que esta tecnología destruye las bacterias que causan enfermedades como la listeria y la salmonella. Esto implica alargar la vida útil del alimento entre 3 y 30 veces y eliminar los conservantes de los alimentos.

El principal foco de acción de esta tecnología dentro del sector alimentario son los zumos (25% de la actividad). Y les siguen las salsas, con un 24% y especialmente el guacamole. Además se usa esta tecnología en productos cárnicos, platos preparados, lácteos, comida para bebés y para mascotas.

Dato a favor de esta tecnología se encuentra gracias a Carolina Najar, directora de mercado de Alimentación de Azti Centro científico y tecnológico. Ella destaca que «la industria alimentaria del futuro a nivel mundial esta centrada en la seguridad, la higiene y la salud».

Fuente: ElCorreoDeBurgos