Después de tres meses parada por obras, Kronospan ha recuperado la producción de tablero aglomerado en Castañares y da por finalizada la primera fase de su proyecto de modernización. En total, se han invertido más de 50 millones de euros en ensamblar la prensa de tablero de mayor longitud de España (44 metros), en levantar una planta de tratamiento de la materia prima reciclada bajo techo, en una caldera de biomasa, en la mejora de la red contra incendios del complejo y en una gran chimenea WESP (Precipitado Húmedo Electrostático) que canaliza y trata todas las emisiones y el polvo en suspensión que genera la fábrica y que la sitúan al día de la última normativa medioambiental de la Unión Europea.
Todo este trabajo -que aún continúa en paralelo al arranque de la producción- ha sido realizado en los últimos ocho meses por empresas especializadas de un amplio abanico de países, pero también por firmas burgalesas de servicios, suministros, maquinaria y materiales, en las que ha revertido más del 50% del total de la inversión, según subraya la dirección de la multinacional.
Más de 200 trabajadores han estado -y siguen en ello- realizando los diferentes proyectos de la primera fase, a los que se suma una plantilla fija de otros 200 empleados, 165 de los cuales se centran en las tareas de producción.
La prensa de tableros, el corazón de la fábrica de más de 1.800 toneladas, ha ganado 20 metros de longitud en una compleja maniobra de estiramiento por su parte central que ha durado más de 10 días. Desde finales de octubre ya produce tablero aglomerado, unos 1.000 metros cúbicos al día, producción que se reparte entre el mercado nacional y la exportación a Europa (Portugal, Francia, Gran Bretaña, Italia), África (Marruecos, Túnez, Argelia y Egipto), Oriente Próximo (Líbano, Turquía, Irán, Jordania e Israel) y próximamente a América (México, EEUU, República Dominicana y Colombia).
A mediados de enero entrará en funcionamiento la caldera de biomasa, instalada en una estructura de 500 toneladas de hierro y que está recubierta de otras 250 toneladas de material refractario. Con sus 42 megavatios térmicos de potencia calentará los 100.000 litros de aceite que impulsan, entre otros, el proceso de prensado y aportará calor al nuevo secadero, la realización estrella de la segunda fase que se acometerá en 2016, un año antes de lo previsto.
- Fuente: Diario de Burgos
- Fotografía: Luis López Araico
