El comercio exterior burgalés mantuvo un ritmo frenético durante el año pasado. Los 3.623 millones de euros que se facturaron en exportaciones en la provincia, un 18,3% más que en 2014, impulsaron el saldo exterior hasta alcanzar un superávit de 1.190,8 millones. Es decir, un incremento del 15,6% respecto al ejercicio anterior, que cobra una significación mayor al observar que las importaciones también crecieron un 19,6% (2.432,2 millones).
Los principales sectores que generaron un cierre la anualidad con todos los registros en positivo fueron los productos químicos y los bienes de equipo. El primero, dentro del que se cuentan gigantes que trabajan en Burgos como GlaxoSmithKline y L’Oréal, supuso una de cada tres exportaciones en la provincia (34,4%), y sus operaciones sumaron 1.247,2 millones de euros. Las importaciones de este sector coparon el 40,1% del total provincial y alcanzaron un valor de 1.014 millones, dejando el saldo positivo en 233,1.
En cuanto a los bienes de equipo, su venta a otros países produjo 563,9 millones, lo que representó el 15,6% de la actividad en Burgos, y el montante de las importaciones fue de 304,9 millones (12,5% del total), situando un superávit de 258,9 millones en la balanza del comercio exterior.
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