Cerca de 500 personas de un centenar de empresas -más de 40 de ellas de Burgos- y de un amplio abanico de gremios y nacionalidades están trabajando por turnos en las obras de ampliación y modernización de la fábrica de Kronospan, en las que la multinacional austriaca está invirtiendo 60 millones de euros; aunque ya baraja sumar otros 40 en una segunda fase que se desarrollará a lo largo del primer semestre de 2016. Tras este proceso de mejora, la planta de Castañares triplicará su producción actual, pasando de los 850 metros cúbicos de tablero aglomerado al día a 2.500, y se convertirá así en una de las fábricas más avanzadas tecnológica y medioambientalmente y de las más eficientes de Europa.
Las obras de la primera fase comenzaron a finales del pasado mes de febrero en el parque de madera (zona trasera del complejo), donde se tratará y seleccionará la materia prima que nutrirá la nueva fábrica, principalmente material reciclado procedente de palets, embalajes, muebles, puertas… Actualmente estos desechos -convenientemente tratados y limpiados de metales, plásticos y otros añadidos- suponen el 50% de la materia prima para producir tablero pero alcanzarán el 80% cuando terminen las obras.
El resto procede de aprovechamientos forestales. La empresa ha incrementado un 50% esta actividad en los últimos dos años porque hay más subastas de montes por parte de la Junta de Castilla y León y son adjudicatarios de varios de ellos por un periodo de 5 años. «Tenemos 18 equipos (60 trabajadores) explotando madera en 7 provincias diferentes».
A diferencia de lo que ocurre ahora, el proceso de tratamiento de la astilla se desarrollará bajo cubierta estructurado en 5 gigantescos búnkeres ya construidos (aún resta por colocar el techo), lo que impedirá la emisión de polvo a la atmósfera. Todo ese producto será elevado a una torre de limpieza, que procesará en diferentes fases la astilla que se utilizará en la fabricación del tablero.
Como dato ilustrativo, Kronospan pasará de consumir 80 camiones diarios de madera (700.000 m3 al año) a cerca de 240 cuando esté a plena producción (1,5 millones de m3).

El punto culminante de la primera parte de las obras se ha fijado para el próximo 22 de septiembre, día en el que está previsto la puesta en marcha de la ampliación de la prensa -la espina dorsal de la fábrica-, del parque de madera, y del electrofiltro, la chimenea única que canalizará y depurará todos los gases procedentes de la prensa y los vapores del secadero. Esta tecnología situará a esta fábrica por encima de las exigencias de la normativa medioambiental de la Unión Europea, señala Carlos Navarro, director comercial.

La obra que resta hasta esa fecha es gigantesca y obliga a repartir el trabajo en tres turnos diarios desde hace unos meses y a coordinar la obra civil con la instalación de maquinaria de gran tonelaje que se está recibiendo desde Alemania (la prensa) e Italia (el parque de madera), principalmente.
En las últimas semanas han llegado a Castañares 380 camiones con nuevas máquinas, 80 de los cuales han sido transportes especiales por el volumen de las piezas que cargaban. Todas ellas quedan almacenadas y en proceso de ensamblado en una gran parcela habilitada en el complejo. El gigantesco mecano se ordena por colores.
Todo este ingente trabajo de montaje y construcción es coordinado por Francisco Javier Caparroz,, director de Producción y del proyecto, y José María Marcos, director técnico de la obra, dos de las personas que participan cada mañana en las reuniones para ordenar el desarrollo de la obra con las 100 empresas implicadas en la misma y para garantizar la máxima seguridad. «Es complejo, pues todos quieren culminar su trabajo en plazo y tiempo, y hay puntos muy reducidos donde trabaja todo el mundo…».
Los 500 trabajadores implicados fichan mediante huella digital. Sus tiempos de trabajo y descanso son vigilados, así como sus condiciones de seguridad. En la planta hay repartidas más de 40 casetas de obra… Los que no son de Burgos, más de la mitad, viven en pisos, hoteles, bungalows del camping y casas rurales del entorno de la fábrica y la capital.
Desde el pasado 16 de julio ya no se produce tablero en Castañares (donde trabajan en torno a 170 personas en plantilla fija), aunque sigue activa la fábrica de melaminas (al día salen 50 camiones con producto acabado). La actividad se recuperará en dos meses en los que las obras van a ser frenéticas.
Para cubrir el hueco y que no exista ningún tipo de desabastecimiento en el mercado nacional, la multinacional ha contratado siete barcos de tablero aglomerado desde Letonia, Rumanía y Francia. Trabajan con los puertos Marín, Bermeo, Castellón, Gandía y Valencia.

Buena parte los esfuerzos se están centrando en la prensa, un coloso de 1.800 toneladas que se va a alargar 20 metros. Esta ampliación no se está realizando por los extremos, sino en el cuerpo central, lo que ha obligado a desplazar gigantescas estructuras de esta maquinaria para permitir agrandarla. De hecho, en el interior de la fábrica hay hasta 9 camiones grúa de gran tonelaje ocupados en esta tarea, entre otras. «La prensa está en proceso de premontaje y luego la vamos a desplazar por raíles sus partes para ensamblarlas de nuevo». Todos estos movimientos los realiza una empresa alemana especializada en estas tareas.

Una prensa más grande requiere naves más largas y más altas y unos fosos de hasta 15 metros de profundidad para los anclajes (en los que, por cierto, aflora el agua del Arlanzón). Mientras unos operarios sueldan en los techos, otros hormigonan los suelos y, entre medias, se están instalando los nuevos transformadores, una nueva red de saneamiento, un nuevo circuito antiincencios (la prensa tendrá uno propio independiente del de la fábrica)…
Aunque su puesta en marcha se prevé para final de año o principios de 2016, estos días se trabaja también en las labores de cimentación del espacio que acogerá la nueva planta energía de la fábrica, que funcionará por biomasa. Con una potencia de 42 megavatios térmicos se trata de una de las instalaciones industriales más grandes de Castilla y León. El montaje de esta estructura comenzará a mediados de agosto.

La segunda fase del proyecto de modernización, en la que se invertirán 40 millones, permitirá triplicar la producción actual de Castañares. Para ello se construirá un nuevo secadero (que requiere de la potencia de la planta de energía), dos líneas de recubrimiento de tablero y una gran nave de almacenamiento que estará altamente automatizada. «En poco tiempo, el 95% de la antigua Interbon estará totalmente desmontado», visualiza Caparroz.

A finales de octubre, adelanta Navarro, Kronospan presentará en el Fórum Evolución su nueva inversión en Burgos a más de 300 clientes de esta firma en toda España. «Es una forma de inaugurar y de lanzar un mensaje de que hemos venido para quedarnos».
Aunque la crisis «sigue ahí» y el mercado se está ajustando, Kronospan es una empresa internacional. La firma austriaca es líder mundial del tablero aglomerado, factura más de 4.000 millones de euros, cuenta con 14.000 trabajadores y 42 fábricas en Europa, principalmente, Estados Unidos y China. «Nuestra forma de ser competitivo es producir más, hacer un producto de mucha calidad (un tablero más limpio y con bajas emisiones) y reducir costes».

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Christian Castrillo