El covid-19 provocó entre otras acciones, la parálisis casi total del comercio internacional.

Las exportaciones e importaciones prácticamente se pararon y su reactivación, que fue lenta, ha desembocado ahora en un boom del comercio mundial en plena reactivación económica.

La terminal ferroviaria del Puerto Seco de Villafría no ha sido ajena a estas circunstancias. Entre enero y diciembre de 2020, el Centro de Transportes Aduana de Burgos (Cetabsa) movió hasta 5.509 UTIS (contenedores, cajas móviles, semirremolques…) de carga, un incremento del 5,7% sobre los 5.210 con los que concluyó el ejercicio anterior.

Los acarreos, como se denomina al hecho de llevar un contenedor vacío a una fábrica o descargar en el Puerto Seco el que se recoge en un centro productivo, sin embargo, descendieron. Si en 2019 se contabilizaron hasta 3.923, el año pasado se quedaron en los 3.895, un 0,8% menos.

Además, la implantación de una nueva frecuencia de trenes entre Burgos y el puerto de Barcelona provocó que el paso de convoyes alcanzara los 242 frente a los 230 del 2019. Poco antes de la pandemia se realizó el primer viaje con productos congelados y la intención de Campofrío, una de las empresas que ha impulsado este medio de transporte a temperatura controlada, es la de enviar alrededor de 50.000 toneladas de productos. De esta forma, buscan llegar hasta China y otros países del mercado asiático.

Fuente: DiarioDeBurgos