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Cuando disfrute este verano de una Coca-Cola bien fresca en una terraza sepa que el envase que tiene entre sus manos se inspira en un diseño que acaba de cumplir 100 años y, sobre todo, que el material con el que está fabricado es vidrio reciclado que ha sido tratado por el Grupo Santaolalla. Por las plantas de Burgos y la de Castellón de esta empresa local han pasado en los últimos tres meses más de 36 millones de las antiguas botellas de la marca de refresco (las que lucían una etiqueta roja) para transformarse en materia prima del nuevo envase, en cuya fabricación también participan fábricas de otra firma vinculada a la ciudad, Verallia, que ha adquirido el parque de botellas retornables de Coca-Cola.
El proyecto comenzó el pasado mes de mayo en las instalaciones de Coca-Cola de Galdácano (Vizcaya), donde arrancó el proceso de destrucción de los viejos botellines que la firma de refrescos utiliza para el sector de hostelería. El Grupo Santaolalla se hizo cargo de los 21,6 millones de envases que maneja la fábrica vasca, que están siendo trasladados en camiones (entre 5 y 8 diarios en los momentos punta del proceso) a Villalonquéjar para proceder a su reciclaje y transformación en calcín, la materia prima con la que se está fabricando la botella que recupera el diseño de Alexander Samuelson, la botella ‘Contour’, que data del año 1915 y que supuso la primera patente sobre un envase del mundo. En el proceso, el vidrio no pierde sus propiedades originales, aunque haya pasado por sucesivas fundiciones.
En la fábrica burgalesa se realiza un proceso de tratamiento que consiste básicamente en el triturado del envase antiguo y la eliminación de las chapas de las botellas. El vidrio resultante del proceso, que se conoce como calcín, fundirá en los hornos a miles de grados de temperatura. Tras este proceso de reciclado, quedan 7.500 toneladas de calcín listas para suministrar a la fábrica de Verallia en Burgos.
Grupo Santaolla, a través de su planta instalada en Castellón, también trabaja con la fábrica de la multinacional norteamericana en Picassent (Valencia), tratando 14,6 millones de botellines que generan 4.000 toneladas de materia prima.
Según explica Ramón Bustamante, director general adjunto de la empresa recicladora, en el proceso iniciado por el fabricante de refrescos se reutiliza el vidrio hueco extraclaro que caracteriza sus botellas, con la salvedad de que el recuperado diseño de 1915 ha apostado por aligerar el peso del envase permitiendo que por cada botella antigua se puedan fabricar 1,2 nuevas. La nueva botella pasa a contener 237 mililitros, 37 más que en el formato anterior. Asimismo, desaparece el papel y la marca se identificará con una etiqueta transparente, además de la chapa.
Aunque Coca-Cola Iberia ha aprovechado el centenario de su icono más famoso para renovar el parque nacional de botellas, este proceso es habitual en otras marcas de bebidas. La empresa burgalesa, por ejemplo, ya ha participado en el reciclaje de botellas de La Casera, San Miguel o Heineken, entre otras.

6 plantas
La firma burgalesa, pionera en el reciclaje de vidrio en España y que tiene a 40 trabajadores en plantilla, cuenta en la actualidad con 6 plantas repartidas por toda la Península Ibérica, incluido Portugal. La más reciente es la fábrica de Castellón abierta hace un año y que atiende el reciclado de toda la zona mediterránea. También cuentan con instalaciones en Guadalajara, Torrelavega (Cantabria) y Aveiro (Portugal).
Las dos fábricas de Villalonquéjar tratan más de 100.000 toneladas de vidrio al año procedentes de los contenedores urbanos o de origen industrial (principalmente vidrio plano de las ventanas y puertas y de los parabrisas del automóvil). El proceso mecánico de triturado y cribado incluye detectores de metales y de separación óptica del vidrio de otros residuos. Los principales clientes de Santaolalla son fabricantes de botellas y tarros de cristal, los sectores de la construcción y la automoción.
La planta de Villalonquéjar III marca el modelo de innovación tecnológica que rige esta empresa, que apuesta por la automatización de procesos ganando en eficiencia y en volúmenes de vidrio procesado. «Burgos es nuestra referencia para realizar inversiones en toda España», apunta Bustamante.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Valdivielso

El proyecto de construcción de la nueva planta de producción de elaborados cárnicos de Campofrío en Burgos, que sustituirá a la que se quemó el 16 de noviembre, recibirá 92,7 millones de euros de las ayudas del Plan de Reindustrialización General. Así figura en la resolución provisional que acaba de publicar el Ministerio de Industria y Turismo. Suponen el 31,3% del montante global de estos fondos destinados a financiar actuaciones que generen inversión en nuevos centros de producción, ya sea por traslado o por creación de un nuevo establecimiento y a prestar apoyo financiero para nuevas líneas de producción.

Estos fondos llegan del plan de ayudas que el propio ministro de Industria, José Manuel Soria, anunció diez días después de que se incendiar la planta de la calle La Bureba. Se trata de préstamo a interés ventajoso que, aunque podría legar al 75%, el montante aprobado en la convocatoria de 2015 alcanza el 43,13% del presupuesto del proyecto de construcción de la nueva planta, en función del proyecto básico presentado en abril, y que alcanza los 250 millones de euros.

A punto de cumplirse los nueve meses Campofrío cuenta ya con ayudas públicas reconocidas por valor de 106 millones de euros para contribuir a la reconstrucción de un centro de producción de 60.000 toneladas, que daba empleo a 891 personas y a otras 500 de forma indirecta además de la actividad que, como empresa tractora, generaba en alrededor de 400 empresas de Castilla y León.

No todas las aportaciones están vinculadas de forma directa a la construcción aunque de una u otra manera se transforman en cifras lo prometido cuando aún las llamas herían de muerte a la fábrica burgalesa. En muchos casos este incendio ha permitido habilitar ayudas para circunstancias sobrevenidas por un desastre. Es el caso de las exenciones a la Seguridad Social aprobadas por el Estado. En el ámbito más doméstico, el Ayuntamiento también ha habilitado bonificaciones fiscales en el Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO) del 95%. Dejar de pagar este tributo, que se abona con el inicio de los trabajos de construcción, supondrá un ahorro a Campofrío de 6,7 millones y la empresa abonará 340.000 euros por una obra que no estaba previsto realizar. Además, el Consistorio también aprobó bonificaciones fiscales por 10 años del Impuesto de Actividades Económicas (IAE), del que la cárnica abonaba cada ejercicio 350.000 euros, y del Impuesto de Bienes Inmuebles que suponía para la instalación burgalesa 100.000 euros. De estos dos impuestos Campofrío se ahorrará 400.000 euros anuales durante una década, es decir, cuatro millones en su cómputo global. En el ámbito regional, a la espera de conocer si finalmente se cumple la ayuda de 40.000 euros por trabajador de línea de ayudas a fondo perdido del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feder), se han previsto tres millones de euros para pagar el complemento de 290 euros a los trabajadores incluidos en el ERTE por causa mayor.

Por otro lado, cabe destacar que en el balance de las cuentas del grupo Campofrío ya se incluía el ingreso por parte de las tres aseguradoras de la fábrica una indemnización de 73 millones aunque se prevén en esas cifras el ingreso de, al menos, 99 millones de euros de indemnización por un incendio fortuito que acabó con el buque insignia de Campofrío en España desde 1996.

97,8 MILLONES DE EUROS PARA BURGOS

Este plan de financiación para la inversión en nuevos centros de producción o ampliación de los existentes dejará inversiones en Burgos por valor de 97,8 millones de euros. La mayor cuantía de todas las ayudas aprobadas a nivel estatal es la reconstrucción de la planta de Campofrío pero, a ellas, hay que sumar otras tres en el ámbito general y dos más en el específico de industria manufacturera. De esta manera en el general recibirán 90.000 euros la sociedad cooperativa Maderas de Palacios para implementar una nueva línea de secado y nave en aserradero de madera. Fundiciones Julcar recibirá para la adquisición de bienes que ayuden al incremento de su capacidad productiva 277.500 euros. Stinser Suministros Integrales percibirá un millón de euros para la puesta en marcha de una fábrica de componentes transformados y armarios eléctricos en Miranda de Ebro. A estas ayudas generales para la creación de nuevas plantas o la implementación de nuevas líneas de producción se unen las relativas al sector manufacturero. Se han aprobado dos proyectos: 3,2 millones de euros para la planta de Pascual en Aranda de Duero y 529.882 euros para la fábrica de pastas de té Natural Biscuit de Villadiego.

147,6 PARA CASTILLA Y LEÓN

El programa de ayudas Reindus en dos de sus tres modalidades (General y Manufacturero)invertirá en la región 147,6 millones de euros para ampliación o mejora de centros fabriles o creación de nuevos centros de trabajo. Dentro del programa Reindus general se destinan 119,6 millones de euros. Al proyecto de Campofrío hay que sumar el segundo con más inversión de todo el país que es la construcción de una nueva planta para el desarrollo de materias primas del Grupo Siro en Venta de Baños. Percibirán 21,2 millones de euros. En Palencia también recibirán 980.000 euros Cabo Vírgenes España para su nueva industria de procesado y conservación de productos derivados de la pesca. En Salamanca Cárnica Los Plantos recibe 187.820 euros para su nueva fábrica de Guijuelo mientras que en Segovia Unmanned Solutions recibe 479.116 millones para su nueva factoría VAV en Marugain. Por último, Luxintec obtiene 2,67 millones de euros de financiación para su nueva planta de sistemas de iluminación innovadora de Arroyo de la Encomienda (Valladolid). El apoyo a industrias manufactureras supone en la región 28 millones para empresas de Burgos, León y Ávila, con dos cada una, y Valladolid, Segovia y Soria, con una cada una.

  • Fuente: El Correo de Burgos
  • Fotografía: Israel L. Murillo

Cerca de 500 personas de un centenar de empresas -más de 40 de ellas de Burgos- y de un amplio abanico de gremios y nacionalidades están trabajando por turnos en las obras de ampliación y modernización de la fábrica de Kronospan, en las que la multinacional austriaca está invirtiendo 60 millones de euros; aunque ya baraja sumar otros 40 en una segunda fase que se desarrollará a lo largo del primer semestre de 2016. Tras este proceso de mejora, la planta de Castañares triplicará su producción actual, pasando de los 850 metros cúbicos de tablero aglomerado al día a 2.500, y se convertirá así en una de las fábricas más avanzadas tecnológica y medioambientalmente y de las más eficientes de Europa.
Las obras de la primera fase comenzaron a finales del pasado mes de febrero en el parque de madera (zona trasera del complejo), donde se tratará y seleccionará la materia prima que nutrirá la nueva fábrica, principalmente material reciclado procedente de palets, embalajes, muebles, puertas… Actualmente estos desechos -convenientemente tratados y limpiados de metales, plásticos y otros añadidos- suponen el 50% de la materia prima para producir tablero pero alcanzarán el 80% cuando terminen las obras.
El resto procede de aprovechamientos forestales. La empresa ha incrementado un 50% esta actividad en los últimos dos años porque hay más subastas de montes por parte de la Junta de Castilla y León y son adjudicatarios de varios de ellos por un periodo de 5 años. «Tenemos 18 equipos (60 trabajadores) explotando madera en 7 provincias diferentes».
A diferencia de lo que ocurre ahora, el proceso de tratamiento de la astilla se desarrollará bajo cubierta estructurado en 5 gigantescos búnkeres ya construidos (aún resta por colocar el techo), lo que impedirá la emisión de polvo a la atmósfera. Todo ese producto será elevado a una torre de limpieza, que procesará en diferentes fases la astilla que se utilizará en la fabricación del tablero.
Como dato ilustrativo, Kronospan pasará de consumir 80 camiones diarios de madera (700.000 m3 al año) a cerca de 240 cuando esté a plena producción (1,5 millones de m3).

El punto culminante de la primera parte de las obras se ha fijado para el próximo 22 de septiembre, día en el que está previsto la puesta en marcha de la ampliación de la prensa -la espina dorsal de la fábrica-, del parque de madera, y del electrofiltro, la chimenea única que canalizará y depurará todos los gases procedentes de la prensa y los vapores del secadero. Esta tecnología situará a esta fábrica por encima de las exigencias de la normativa medioambiental de la Unión Europea, señala Carlos Navarro, director comercial.

La obra que resta hasta esa fecha es gigantesca y obliga a repartir el trabajo en tres turnos diarios desde hace unos meses y a coordinar la obra civil con la instalación de maquinaria de gran tonelaje que se está recibiendo desde Alemania (la prensa) e Italia (el parque de madera), principalmente.
En las últimas semanas han llegado a Castañares 380 camiones con nuevas máquinas, 80 de los cuales han sido transportes especiales por el volumen de las piezas que cargaban. Todas ellas quedan almacenadas y en proceso de ensamblado en una gran parcela habilitada en el complejo. El gigantesco mecano se ordena por colores.
Todo este ingente trabajo de montaje y construcción es coordinado por Francisco Javier Caparroz,, director de Producción y del proyecto, y José María Marcos, director técnico de la obra, dos de las personas que participan cada mañana en las reuniones para ordenar el desarrollo de la obra con las 100 empresas implicadas en la misma y para garantizar la máxima seguridad. «Es complejo, pues todos quieren culminar su trabajo en plazo y tiempo, y hay puntos muy reducidos donde trabaja todo el mundo…».
Los 500 trabajadores implicados fichan mediante huella digital. Sus tiempos de trabajo y descanso son vigilados, así como sus condiciones de seguridad. En la planta hay repartidas más de 40 casetas de obra… Los que no son de Burgos, más de la mitad, viven en pisos, hoteles, bungalows del camping y casas rurales del entorno de la fábrica y la capital.
Desde el pasado 16 de julio ya no se produce tablero en Castañares (donde trabajan en torno a 170 personas en plantilla fija), aunque sigue activa la fábrica de melaminas (al día salen 50 camiones con producto acabado). La actividad se recuperará en dos meses en los que las obras van a ser frenéticas.
Para cubrir el hueco y que no exista ningún tipo de desabastecimiento en el mercado nacional, la multinacional ha contratado siete barcos de tablero aglomerado desde Letonia, Rumanía y Francia. Trabajan con los puertos Marín, Bermeo, Castellón, Gandía y Valencia.

Buena parte los esfuerzos se están centrando en la prensa, un coloso de 1.800 toneladas que se va a alargar 20 metros. Esta ampliación no se está realizando por los extremos, sino en el cuerpo central, lo que ha obligado a desplazar gigantescas estructuras de esta maquinaria para permitir agrandarla. De hecho, en el interior de la fábrica hay hasta 9 camiones grúa de gran tonelaje ocupados en esta tarea, entre otras. «La prensa está en proceso de premontaje y luego la vamos a desplazar por raíles sus partes para ensamblarlas de nuevo». Todos estos movimientos los realiza una empresa alemana especializada en estas tareas.

Una prensa más grande requiere naves más largas y más altas y unos fosos de hasta 15 metros de profundidad para los anclajes (en los que, por cierto, aflora el agua del Arlanzón). Mientras unos operarios sueldan en los techos, otros hormigonan los suelos y, entre medias, se están instalando los nuevos transformadores, una nueva red de saneamiento, un nuevo circuito antiincencios (la prensa tendrá uno propio independiente del de la fábrica)…
Aunque su puesta en marcha se prevé para final de año o principios de 2016, estos días se trabaja también en las labores de cimentación del espacio que acogerá la nueva planta energía de la fábrica, que funcionará por biomasa. Con una potencia de 42 megavatios térmicos se trata de una de las instalaciones industriales más grandes de Castilla y León. El montaje de esta estructura comenzará a mediados de agosto.

La segunda fase del proyecto de modernización, en la que se invertirán 40 millones, permitirá triplicar la producción actual de Castañares. Para ello se construirá un nuevo secadero (que requiere de la potencia de la planta de energía), dos líneas de recubrimiento de tablero y una gran nave de almacenamiento que estará altamente automatizada. «En poco tiempo, el 95% de la antigua Interbon estará totalmente desmontado», visualiza Caparroz.

A finales de octubre, adelanta Navarro, Kronospan presentará en el Fórum Evolución su nueva inversión en Burgos a más de 300 clientes de esta firma en toda España. «Es una forma de inaugurar y de lanzar un mensaje de que hemos venido para quedarnos».
Aunque la crisis «sigue ahí» y el mercado se está ajustando, Kronospan es una empresa internacional. La firma austriaca es líder mundial del tablero aglomerado, factura más de 4.000 millones de euros, cuenta con 14.000 trabajadores y 42 fábricas en Europa, principalmente, Estados Unidos y China. «Nuestra forma de ser competitivo es producir más, hacer un producto de mucha calidad (un tablero más limpio y con bajas emisiones) y reducir costes».

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Christian Castrillo

El Grupo Antolín está presente en mayor o menor medida en casi el 95% de los más de 11.000 coches que se fabrican en España cada día, un mercado que ha crecido a un ritmo del 12,75% en el primer semestre hasta alcanzar 1.457.703 unidades, el 81% de las cuales destinadas a la exportación, principalmente a Europa. Se espera que el año termine con, al menos, 2,6 millones de coches producidos.
La multinacional burgalesa equipa principalmente a los 10 modelos de mayor éxito comercial, lo que supone dotar de componentes (puertas, elevalunas, techos, consolas de iluminación, etc.) a casi un millón de coches hasta el pasado mes de junio, según informa la compañía. Buena parte del peso de esta producción recae en las plantas locales del Grupo, dado que dos de los modelos los fabrica Renault en las plantas de Valladolid y Palencia.
El fuerte crecimiento del sector automovilístico nacional -que por extensión tiene un gran impacto en la industria local- ha impulsado los resultados del Grupo en el segundo trimestre del año, en el que las ventas han crecido un 25,1% con respecto al mismo periodo del año anterior. En cifras absolutas, se alcanzan los 707,5 millones de euros.
Los ingresos, explica la empresa, vienen de los mercados europeos, Nafta (América del Norte) y Asia, así como de la depreciación del euro frente a otras monedas. Además, destacan la aportación de las fábricas inauguradas el pasado año que suman 25 millones más con respecto al año anterior.
También se insiste en la política de contención de costes y aumento de la competitividad, que han permitido elevar el beneficio bruto de explotación (ebitda) hasta los 100 millones de euros.
Estos datos no tienen en cuenta la compra de la división de interiores de Magna, una operación que se espera cerrar en los próximos meses tras las oportunas autorizaciones de las autoridades de la competencia.

Consejero
En la presentación de los resultados trimestrales se informa que Jesús Pascual ha asumido desde el 1 de julio el cago de consejero delegado en sustitución de José Manuel Temiño, que se ha jubilado. Pascual, que desde 2013 era director de Operaciones, ha dedicado toda su carrera profesional a la compañía con diferentes responsabilidades.

Fuente: Diario de Burgos

La Universidad de Burgos y Campofrío presentaron ayer en el Ayuntamiento una propuesta de proyecto para la construcción de un centro de investigación de industria alimentaria que se ubicaría en una parcela de la antigua Bakimet (cerca de La Milanera) y que, tal y como avanzó el rector de la institución académica, Alfonso Murillo, aspira a convertirse en el lugar donde la multinacional cárnica «concentre toda su investigación a nivel europeo». Aunque es ahora cuando se están dando los primeros pasos se calcula que será necesaria una inversión de casi 8 millones de euros. 4 de ellos serían para la construcción de un inmueble de dos plantas y de alrededor de 3.500 metros cuadrados y cerca de otros 4 para equiparlo. El objetivo, que pueda empezar a funcionar en el año 2017.
Murillo desveló tras la reunión con el alcalde, Javier Lacalle, los portavoces del PSOE y de Imagina, Daniel de la Rosa y Raúl Salinero, que la idea cobró vida hace ya unos meses. Tras el incendio de la planta de La Bureba varios investigadores de Campofrío «han venido utilizando los laboratorios de microbiología que tenemos en la Facultad de Ciencias» y «a partir de ahí surgió la idea del centro».
El rector explicó que aún no se ha decidido cómo se repartirá el coste de la inversión entre la UBU y Campofrío, ni tampoco la forma jurídica que establecerá el papel que juegan las dos partes. Comentó que podría crearse un consorcio y que será necesario diseñar un reglamento con el modo en que funciona y se ordena la labor que se desarrolle en la dotación.
Lo que sí destacó Murillo es que este «régimen mixto» que se plantea entre una institución pública y la empresa privada es pionero ya que «en el rastreo que hemos realizado no hemos encontrado ninguna fórmula como esta en todo el país».
El máximo representante de la UBU avanzó que Campofrío estima que incorporará al centro de investigación entre 35 y 40 empleos, a los que habría que sumar a otras 30 o 40 personas de la Universidad, entre investigadores y alumnos en prácticos.
Más allá de la importancia de que se creen nuevos puestos de trabajo, Murillo destacó «la repercusión que pueden tener los resultados de la investigación que allí se realice. No olvidemos que con Campofrio pensamos en productos cárnicos, pero es mucho más que eso. Nunca nos hemos parado a pensar los millones que mueve en envases. Tenemos grupos de investigación en polímeros que pueden hacer sus aportaciones al grupo y que pueden traer resultados excepcionales que pueden ser impactantes también para la propia empresa. Es algo más que unos laboratorios y una colaboración con la Universidad». Junto a esto, el rector destacó la importancia de este proyecto para la UBU, «donde tenemos una titulación en Ciencia y Tecnología de los Alimento» y donde a finales de este año, previsiblemente, se inaugurará el Centro de Investigación en Biotecnología Alimentaria.
Según ha podido saber este periódico, en la reunión, en la que estuvo presente uno de los responsables de I+D de Campofrío, Jesús Rodríguez López, se expuso que la Universidad confía en que la Junta cumpla su promesa de poner a disposición de la UBU el dinero de un plan de infraestructuras que se frenó tras las inversiones del Hospital Militar. Unas inversiones que se ha comprometido a reactivar. En el encuentro se comentó la posibilidad de un ‘plan b’, en el que la multinacional asumiría el proyecto en solitario.

La reunión en la Casa Consistorial sirvió para que los tres grupos políticos que acudieron a la cita (Ciudadanos no estuvo presente) conocieran la iniciativa. La aportación del Ayuntamiento consistirá en la cesión de una porción de una parcela junto a la prolongación del bulevar (a la altura de Bakimet) que habrá que segregar (es más grande de lo que se necesita.
El alcalde, Javier Lacalle, definió la propuesta como «importante y relevante» y «tal y como está planteada diferente y única en el ámbito nacional». Destacó que la colaboración del Consistorio en la cesión de la parcela (se pedirá formalmente en las próximas fechas al entregarse una memoria) se traduce en la práctica en «varios millones de euros». El regidor mostró la predisposición por agilizar al máximo la concesión de todos los permisos y licencias.
El portavoz del PSOE, Daniel de la Rosa, afirmó que «no cabe duda de que éste es el tipo de proyectos que necesita la ciudad» y destacó que «hay que poner en valor que Campofrio podría haber elegido cualquier otro lugar del mundo, de Europa, también de España y ha optado por Burgos».
El número 1 de Imagina, Raúl Salinero, describió como un «día feliz» el hecho de que «Campofrio y la UBU nos han enseñado un camino de futuro que pretende fortalecer uno de los ejes estratégicos de nuestro sector productivo. Es unánime que les vamos a ayudar en esos primeros pasos y van a poder contar con nosotros en lo que necesiten».

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Luis López Araico

Se llama Gadea -www.faegadea.es- y es un nuevo directorio de empresas de la provincia de Burgos para fomentar que el intercambio de servicios entre grandes empresas y proveedores sea mayor.

La herramienta, que ha contado con un presupuesto de 15.000 euros, ya dispone de los datos básicos de 10.000 empresas de la provincia, y, durante el primer semestre, con más de 15.000 páginas elaboradas con información en el que hay 15 sectores inscritos, entre los que destacan alimentación, artes gráficas, biotecnología, bodegas, construcción, sanidad, fabricantes de maquinaria, componentes, logística, madera, metal, químico y servicios.

La página, de uso gratuito, cuenta con un dispositivo de geolocalización que va filtrando la información en función del sector que se esté buscando. Se puede buscar por el nombre o por el producto o servicio que se demanda. Y además cuenta con hasta siete pestañas con la información relevante de la empresa. La herramienta permite que los propios usuarios puedan aportar información. El registro en la página es sencillo, solo basta con escribir un correo electrónico.

Fuente: El Correo de Burgos

 

Los planes de crecimiento de la empresa la Flor Burgalesa (Florbú) han dado este año un giro que va más allá de la compra de maquinaria que ha ocupado las inversiones de los últimos ejercicios. El grupo local destinará inicialmente cinco millones de euros en la ampliación de sus instalaciones en el polígono industrial del Villalonquéjar. Para ello, acaba de adquirir la nave y los terrenos aledaños de Cubiertas Ruiz. Un proyecto que se ejecutará a dos años vista y que supondrá la incorporación de una nueva línea de producción de galletas con la que dar respuesta a las necesidades del mercado.
La compra del almacén de construcción, que trasladará su actividad a otras dependencias, se hizo efectiva el pasado mes de junio y la entrega de la misma tendrá lugar en septiembre. A partir de esa fecha y en los siguientes seis meses, tal y como detalla Ángel Juan Pérez, consejero delegado de la firma, se definirá el proyecto y se solicitarán las oportunas licencias al Ayuntamiento de la capital con la intención de comenzar las obras en marzo de 2016. De cumplirse los planes previstos, la nueva planta arrancará a principios del año 2017 con un turno de trabajo, que irá ampliándose progresivamente hasta completar los tres y así poder extender la actividad productiva durante las 24 horas del día.
Con la planta a pleno rendimiento, la plantilla rondará los 20 trabajadores, si bien el director general del grupo galletero, José Manuel Balseiro, prefiere ser cauto a la hora de hablar de ampliación de personal, que reconoce que habrá, ya que ésta irá incrementándose de forma paulatina. Para empezar, algunos profesionales de las líneas de producción de la actual fábrica, que cuenta con 65 empleados más otro centenar de puestos indirectos, están en proceso formativo de cara al futuro proyecto. Y es que, la cercanía entre ambas instalaciones permitirá al grupo «utilizar parte de la infraestructura y de personal de calidad y de mantenimiento» del que se dispone ahora, según manifestó el directivo.
La inversión de cinco millones de euros incluye la adquisición de las instalaciones aledañas y la adecuación de las mismas. Los trabajos consistirán en el acondicionamiento y ampliación de la nave existente, teniendo en cuenta que todo el terreno suma 4.100 metros cuadros, que se unirán a los 8.000 que ocupa en la actualidad la fábrica de la calle López Bravo.

Los planes de crecimiento de la Flor Burgalesa responden a la necesidad de aumentar la producción. Algo que han venido realizando en los últimos años con la incorporación de nueva maquinaria, a la que en este 2015 ya han destinado 500.000 euros, que se suman a los dos millones del año pasado y al millón de 2013. Este incremento de la actividad ha llevado al grupo a crecer un 30% en dos años, al pasar de los 10 millones facturados en 2012 a los 13 de 2014, un ejercicio este último que los directivos de la empresa burgalesa no dudan en calificar de «muy bueno».

El crecimiento del grupo no significa que la crisis no haya afectado a su actividad, según precisa Balseiro. Lo que ocurre -agrega- es que se ha conseguido «atajar» entrando en otros nichos de mercado como los productos de marca blanca, la distribución a grandes superficies y la exportación, con presencia en países como China, Corea, Japón, Italia, Chile, Malta, Inglaterra, Finlandia, Argelia o Marruecos. «La línea original del mercado, la de las tiendas de barrio, en 2011 suponía el 75% de nuestro negocio y hoy solo el 35%», señala.
Las ventas se han duplicado desde 2011 con la diversificación del negocio, si bien en el primer semestre de 2015 se ha producido una ligera bajada, del 8,5%, atribuida a «variables que no podemos controlar», explica Milagros Pérez, consejera delegada, en referencia a problemas con la exportación a mercados «importantes» como los de Marruecos y Argelia. De hecho, en las previsiones de facturación de este ejercicio se contempla un descenso del 6% que, no obstante, responde a una «situación coyuntural» que se enmarca dentro de un proceso de «consolidación», ya que el grupo continúa trabajando en la exploración de nuevos mercados.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Alberto Rodrigo

La compañía cervecera Mahou-San Miguel ha destinado más de 1,3 millones de euros a su centro de producción de Burgos en 2014, lo que supone, a juicio de la empresa, la reafirmación de su “compromiso” con Castilla y León.
Según ha informado a través de un comunicado, el objetivo de este esfuerzo inversor ha sido dotar a sus instalaciones de las tecnologías “más innovadoras y respetuosas con el entorno” para ganar “no sólo en eficiencia y operatividad”, sino también “en flexibilidad”, a fin de satisfacer las exigencias del mercado y “garantizar el mejor servicio al cliente”.
Así, en la última década la compañía ha destinado cerca de 36 millones de euros a esta planta, que lleva en funcionamiento desde 1970 y tiene una superficie de 68.000 metros cuadrados, con una capacidad de 2,1 millones de hectolitros al año.
El director de la planta, César Rodríguez, ha subrayado que se sitúa “a la vanguardia del sector en innovación y compromiso medioambiental” y “confirma” la visión “de largo plazo” y “firme compromiso” de generar valor y riqueza para el entorno.
Según las mismas fuentes, en 2014, en el centro de producción de Burgos se han realizado 24 proyectos de inversión enfocados, principalmente, a la mejora del proceso productivo y a contar con instalaciones “más modernas, seguras, operativas y eficientes”.
Por otro lado, ha reducido un 2,8 por ciento su consumo de agua, un 1,4 el de energía y un 1,7 sus emisiones, al tiempo que ha mantenido la tasa de revalorización de residuos en el 99,78 por ciento.
La planta posee las más relevantes certificaciones ambientales como EMAS o ISO 14000.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografría: Alberto Rodrigo

El pasado 23 de junio la planta de Bridgestone en Burgos logró la certificación ISO 50001 por la gestión de la energía, una enseña que reconoce a quien la ostenta su excelencia en el uso más eficiente de la energía a través del desarrollo de un sistema de gestión energética basado en la mejora continua. Es la primera instalación de la multinacional japonea en Europa que accede a ese reconocimiento.
La fábrica de Bridgestone en Gamonal ha mejorado su eficiencia energética en más de un 20% en los últimos 10 años. Esto significa que se producen el mismo número de neumáticos empleando un 20% menos de energía que en 2005. Es una contribución significativa para la consecución del objetivo global del Grupo Bridgestone de reducir las emisiones de CO2 en un 35% para 2020 en comparación con el año 2005.
El director de la planta de la multinacional del neumático en Burgos, Kepa Hernández, se declaró, en nombre de la plantilla, «muy orgullosos de haber logrado esta enseña que demuestra el compromiso de Bridgestone con un futuro sostenible. Nuestros objetivos de mejora de la energía se han traducido en acciones e inversiones, llegando a los actuales resultados, que se mejorarán continuamente».
La primera de Europa
La planta de Burgos es la primera de las plantas de fabricación de Bridgestone en Europa en alcanzar la certificación ISO 50001. El Centro Técnico Europeo de Bridgestone, cerca de Roma, en Italia, tiene también la certificación ISO 50001.
La enseña ISO 50001 está fundamentada en un método que se basa en «planificar…hacer…comprobar…actuar» para la compañías que trabajan con una maquinaria con un significativo consumo de energía. Requiere el desarrollo de una detallada política para un uso más eficiente de la energía, de objetivos y planes de acción para cumplir esta política, de medición de resultados, y de la continua mejora de la gestión de la energía.

  • Fuente: El Correo de Burgos
  • Fotografía: El Correo de Burgos