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Los planes de crecimiento de la empresa la Flor Burgalesa (Florbú) han dado este año un giro que va más allá de la compra de maquinaria que ha ocupado las inversiones de los últimos ejercicios. El grupo local destinará inicialmente cinco millones de euros en la ampliación de sus instalaciones en el polígono industrial del Villalonquéjar. Para ello, acaba de adquirir la nave y los terrenos aledaños de Cubiertas Ruiz. Un proyecto que se ejecutará a dos años vista y que supondrá la incorporación de una nueva línea de producción de galletas con la que dar respuesta a las necesidades del mercado.
La compra del almacén de construcción, que trasladará su actividad a otras dependencias, se hizo efectiva el pasado mes de junio y la entrega de la misma tendrá lugar en septiembre. A partir de esa fecha y en los siguientes seis meses, tal y como detalla Ángel Juan Pérez, consejero delegado de la firma, se definirá el proyecto y se solicitarán las oportunas licencias al Ayuntamiento de la capital con la intención de comenzar las obras en marzo de 2016. De cumplirse los planes previstos, la nueva planta arrancará a principios del año 2017 con un turno de trabajo, que irá ampliándose progresivamente hasta completar los tres y así poder extender la actividad productiva durante las 24 horas del día.
Con la planta a pleno rendimiento, la plantilla rondará los 20 trabajadores, si bien el director general del grupo galletero, José Manuel Balseiro, prefiere ser cauto a la hora de hablar de ampliación de personal, que reconoce que habrá, ya que ésta irá incrementándose de forma paulatina. Para empezar, algunos profesionales de las líneas de producción de la actual fábrica, que cuenta con 65 empleados más otro centenar de puestos indirectos, están en proceso formativo de cara al futuro proyecto. Y es que, la cercanía entre ambas instalaciones permitirá al grupo «utilizar parte de la infraestructura y de personal de calidad y de mantenimiento» del que se dispone ahora, según manifestó el directivo.
La inversión de cinco millones de euros incluye la adquisición de las instalaciones aledañas y la adecuación de las mismas. Los trabajos consistirán en el acondicionamiento y ampliación de la nave existente, teniendo en cuenta que todo el terreno suma 4.100 metros cuadros, que se unirán a los 8.000 que ocupa en la actualidad la fábrica de la calle López Bravo.

Los planes de crecimiento de la Flor Burgalesa responden a la necesidad de aumentar la producción. Algo que han venido realizando en los últimos años con la incorporación de nueva maquinaria, a la que en este 2015 ya han destinado 500.000 euros, que se suman a los dos millones del año pasado y al millón de 2013. Este incremento de la actividad ha llevado al grupo a crecer un 30% en dos años, al pasar de los 10 millones facturados en 2012 a los 13 de 2014, un ejercicio este último que los directivos de la empresa burgalesa no dudan en calificar de «muy bueno».

El crecimiento del grupo no significa que la crisis no haya afectado a su actividad, según precisa Balseiro. Lo que ocurre -agrega- es que se ha conseguido «atajar» entrando en otros nichos de mercado como los productos de marca blanca, la distribución a grandes superficies y la exportación, con presencia en países como China, Corea, Japón, Italia, Chile, Malta, Inglaterra, Finlandia, Argelia o Marruecos. «La línea original del mercado, la de las tiendas de barrio, en 2011 suponía el 75% de nuestro negocio y hoy solo el 35%», señala.
Las ventas se han duplicado desde 2011 con la diversificación del negocio, si bien en el primer semestre de 2015 se ha producido una ligera bajada, del 8,5%, atribuida a «variables que no podemos controlar», explica Milagros Pérez, consejera delegada, en referencia a problemas con la exportación a mercados «importantes» como los de Marruecos y Argelia. De hecho, en las previsiones de facturación de este ejercicio se contempla un descenso del 6% que, no obstante, responde a una «situación coyuntural» que se enmarca dentro de un proceso de «consolidación», ya que el grupo continúa trabajando en la exploración de nuevos mercados.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Alberto Rodrigo

La compañía cervecera Mahou-San Miguel ha destinado más de 1,3 millones de euros a su centro de producción de Burgos en 2014, lo que supone, a juicio de la empresa, la reafirmación de su “compromiso” con Castilla y León.
Según ha informado a través de un comunicado, el objetivo de este esfuerzo inversor ha sido dotar a sus instalaciones de las tecnologías “más innovadoras y respetuosas con el entorno” para ganar “no sólo en eficiencia y operatividad”, sino también “en flexibilidad”, a fin de satisfacer las exigencias del mercado y “garantizar el mejor servicio al cliente”.
Así, en la última década la compañía ha destinado cerca de 36 millones de euros a esta planta, que lleva en funcionamiento desde 1970 y tiene una superficie de 68.000 metros cuadrados, con una capacidad de 2,1 millones de hectolitros al año.
El director de la planta, César Rodríguez, ha subrayado que se sitúa “a la vanguardia del sector en innovación y compromiso medioambiental” y “confirma” la visión “de largo plazo” y “firme compromiso” de generar valor y riqueza para el entorno.
Según las mismas fuentes, en 2014, en el centro de producción de Burgos se han realizado 24 proyectos de inversión enfocados, principalmente, a la mejora del proceso productivo y a contar con instalaciones “más modernas, seguras, operativas y eficientes”.
Por otro lado, ha reducido un 2,8 por ciento su consumo de agua, un 1,4 el de energía y un 1,7 sus emisiones, al tiempo que ha mantenido la tasa de revalorización de residuos en el 99,78 por ciento.
La planta posee las más relevantes certificaciones ambientales como EMAS o ISO 14000.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografría: Alberto Rodrigo

El pasado 23 de junio la planta de Bridgestone en Burgos logró la certificación ISO 50001 por la gestión de la energía, una enseña que reconoce a quien la ostenta su excelencia en el uso más eficiente de la energía a través del desarrollo de un sistema de gestión energética basado en la mejora continua. Es la primera instalación de la multinacional japonea en Europa que accede a ese reconocimiento.
La fábrica de Bridgestone en Gamonal ha mejorado su eficiencia energética en más de un 20% en los últimos 10 años. Esto significa que se producen el mismo número de neumáticos empleando un 20% menos de energía que en 2005. Es una contribución significativa para la consecución del objetivo global del Grupo Bridgestone de reducir las emisiones de CO2 en un 35% para 2020 en comparación con el año 2005.
El director de la planta de la multinacional del neumático en Burgos, Kepa Hernández, se declaró, en nombre de la plantilla, «muy orgullosos de haber logrado esta enseña que demuestra el compromiso de Bridgestone con un futuro sostenible. Nuestros objetivos de mejora de la energía se han traducido en acciones e inversiones, llegando a los actuales resultados, que se mejorarán continuamente».
La primera de Europa
La planta de Burgos es la primera de las plantas de fabricación de Bridgestone en Europa en alcanzar la certificación ISO 50001. El Centro Técnico Europeo de Bridgestone, cerca de Roma, en Italia, tiene también la certificación ISO 50001.
La enseña ISO 50001 está fundamentada en un método que se basa en «planificar…hacer…comprobar…actuar» para la compañías que trabajan con una maquinaria con un significativo consumo de energía. Requiere el desarrollo de una detallada política para un uso más eficiente de la energía, de objetivos y planes de acción para cumplir esta política, de medición de resultados, y de la continua mejora de la gestión de la energía.

  • Fuente: El Correo de Burgos
  • Fotografía: El Correo de Burgos

Cuatro años después de su ejecución, Johnsons Controls Autobaterías obtendrá el final de obra del almacén y una nave logística que construyó para aumentar la capacidad de la planta de Villalonquéjar en su objetivo de producir 10 millones de unidades cada año. Además de la legalización de estos proyectos, la Comisión Informativa de Licencias abordará hoy la solicitud de nueva obra para la amplicación de 2 naves más de unos 500 metros cuadrados cada una.
El fabricante de baterías, que cuenta con 300 trabajadores, era una de las empresas pendientes de la modificación el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) aprobada en mayo, referente a las zonas de carga y descarga de productos y mercancías dentro de grandes instalaciones industriales y comerciales. El PGOU se modificó para permitir rebajar las plazas de carga y descarga en la nueva factoría de Campofrío.
Johnsons Controls solicitó en 2011 licencia para construir un almacén, 3 naves y un edificio de vestuarios. Finalmente, dados los problemas de espacio y de cumplimiento de la normativa urbanística y contraincendios, solo ejecutó el almacén y una de las naves. Ahora, tras la modificación del PGOU, solicita la construcción de las dos naves logísticas que quedaron pendientes de aquel proyecto original.
La Comisión también abordará hoy la modificaciones en el proyecto básico y de ejecución de la ampliación, modernización y automatización de la factoría de Kronospan en Castañares, una obra que ya está en marcha y que ha paralizado parte de la actividad de la planta la pasada semana hasta mediados del mes de septiembre. La multinacional austriaca está ejecutando una inversión de 60 millones en la primera fase de la ampliación, que estará culminada para final de año.

benteler. En su reunión de hoy, la Comisión de Licencias también abordará el proyecto básico y de ejecución de la ampliación del edificio de oficinas de la fábrica de Benteler. Este inmueble, que tiene fachada con la calle López Bravo del polígono de Villalonquéjar, acoge el centro de decisión de la multinacional del sur de Europa y su sede en España.

Fuente: Diario de Burgos

Fotografía: Patricia

Los datos en positivo son siempre beneficiosos, aunque sean parciales, en tiempos en los que restaurar la confianza en la evolución de la economía es tan importante como los avances reales en sí. Por eso cobra valor la constatación de que después de dos años de caída en las exportaciones, las empresas burgalesas han podido remontar sus ventas al exterior y lograr un aumento del 12% en la factura final de las exportaciones en los primeros cinco meses del año.

Según los últimos datos disponibles, facilitados a este periódico por el Instituto de Comercio Exterior de España, hasta mayo las ventas han ido mejor que el año pasado y que el anterior. De hecho, tanto en 2014 como en 2013 se exportó menos que en 2012. Además, la segunda mitad del año concentra siempre la mayor parte de las ventas al extranjero.

También se han incrementado las importaciones -un 14,19%- después de dos años de caída, un dato que indica que aumenta la compra de materias primas y productos semielaborados para su transformación en Burgos.

En total, el valor de las exportaciones desde Burgos alcanza los 1.438 millones de euros, lo que supone un incremento del 12,02%, respecto del primer semestre de 2014.

La factura de las importaciones asciende a 970 millones de euros -un 14,19% más-, por lo que el saldo comercial es positivo y alcanza los 467,89 millones, lo que supone una mejora del 7,77%, y la tasa comercial queda fijada en el 148,23%.

América compra aún más

Las razones de este salto adelante de las exportaciones hay que buscarlas al otro lado del Atlántico, en el que es ya el segundo mercado para las empresas burgalesas en el que venden 243,37 de los 1.438 millones facturados hasta junio. Los exportadores burgaleses han encontrado oportunidades de negocio tanto en las economías emergentes de América Latina como en las grandes potencias de América del Norte.

Así, el principal comprador americano resulta ser Brasil con 57,13 millones de euros entre enero y mayo. Le siguen Canadá, con 41,94ME; México, con 40,13ME; y EEUU, con 38,1. Los cuatro países pertenecen al club de los diez principales compradores mundiales de los productos, bienes y servicios exportados desde Burgos.

Una lista encabezada siempre por Francia y Alemania, nuestros principales clientes. De hecho, Europa es el primer y principal destino de las ventas al exterior desde Burgos con un 64,1% del total, seguidas de América (16,9%) y Asia (11,7%).

Aunque las empresas burgalesas han sido capaces de vender su producción en los cinco continentes, el ranking de destinos de la exportación demuestra que 10 mercados concentran el 66 % de las exportaciones de la provincia y que, con algunas diferencias, la distribución entre esos compradores finales se ha mantenido durante los últimos tres años.

Actualmente, y en este orden, los principales destinos de la venta exterior burgalesa son Francia, Alemania, Portugal, Italia, Brasil, Reino Unido, Polonia, Canadá, México y Estados Unidos.

En mercados maduros como los de América del Norte y Europa es difícil que los compradores aumenten sus pedidos, pero en el primer semestre de este año sí han crecido las ventas en los casos de EEUU (+44,7%), Canadá (+35,2%), Alemania (+17,7%) e Italia (+5,9%). Pero donde el crecimiento de las ventas ha sido espectacular ha sido en América Latina donde se salta un 95,4% respecto al primer trimestre del año pasado. El caso concreto de México presenta un alza del 311,7% y en Brasil llega al 80,2% más de ventas.

En todos los mercados emergentes les va bien a los exportadores burgaleses. En Asia crece un 47,2% el volumen total de exportaciones, mientras que en África se incrementa un 20,9%.

Cabe recordar que el año pasado, en las dos américas, en Asia y en Europa la exportación fue menor, al revés que en este 2015. Así, en Oceanía, donde el año pasado se registró la mayor alza de las ventas burgalesas, el mercado se ha enfriado y la compra de productos manufacturados en la provincia ha caído un 9,4%.

Economía industrial

Al repasar la tipología de las ventas al extranjero se evidencia claramente el carácter de economía madura e industrializada de Burgos, puesto que tres cuartas partes de lo que se exporta son bienes de equipo, productos industriales y materias primas, otro 12,4% son productos agroalimentarios y un 11,2%, bienes de consumo.

Burgos es la segunda provincia exportadora de la región ( por detrás de Valladolid ) y realiza el 25% de la exportación regional. En 2014, sus ventas exteriores ascendieron a 3.063 millones de euros , a cargo de 1277 empresas exportadoras, que son el 24,5% de todas las compañías que venden al extranjero desde Castilla y León.

Fuente: El Correo de Burgos

En parte por la crisis económica que empuja a algunas firmas a buscarse la vida fuera de España y en parte por pura vocación exterior, el resultado es que la estadística de empresas exportadoras habituales discurre claramente al alza en los dos últimos años. Según los datos que maneja ICEX España Exportación e Inversiones (organismo público dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad) el número de firmas radicadas en la provincia de Burgos ha pasado de 362 en el ejercicio 2012 a 413 durante el año pasado, lo que supone un crecimiento ligeramente superior al 15 por ciento.
Desde el departamento de Internacionalización de la Cámara de Comercio de Burgos su director, Ignacio Ruiz, interpreta este incremento «de forma muy positiva». Sin embargo, el crecimiento en el número absoluto no se ha visto acompañado de la misma evolución en cuanto al valor de las operaciones.
Si en 2012 toda la exportación suponía algo más de 2.800 millones de euros el año siguiente el valor creció hasta los 2.983 pero durante el último ejercicio se produjo un descenso que lo dejó en 2.906. Este comportamiento no se corresponde ni con el total autonómico ni con el estatal, pues en ambos casos no ha parado de crecer. La razón hay que buscarla en que la media por cada sociedad exportadora ha pasado de 7,5 millones de euros a solo 7 en el año 2014, mientras que llegó a alcanzar los 7,7 millones dos ejercicios antes.
Respecto al conjunto de España, el valor de las exportaciones burgalesas supone un 1,4% del total. La provincia que encabeza este ránking es Barcelona con un 18,9% seguida de Madrid con un 11%.

Fuente: Diario de Burgos

Nadie diría que en el número 15 de la calle Vitoria, en un piso antiguo más propio de abogados o de clínicas dentales, está la sede una de las empresas locales más internacionales. Solo una modesta placa revela su presencia y hace falta indagar un poco más para descubrir que esta firma desconocida para el gran público ha logrado sortear la crisis a base de una potente internacionalización, con oficinas en varios continentes asentadas en una permanente innovación. Siempre sin dejar de lado su carácter burgalés y su discreción.
Alarwool se ha transformado por completo en los últimos años al saltar del mercado español al mundial. En el año 2005 exportaba el 18% de su producción y tenía dos oficinas comerciales en Viena y Los Ángeles. Ahora vende fuera del país el 95% de sus creaciones y tiene presencia en Washington, Las Vegas, Brasil, Londres, Dubai, Marruecos, París, Chile, Miami, Doha y en la ciudad de México. Pronto estarán también en San Petersburgo. Es la segunda empresa europea en el sector de la moqueta y está en el selecto grupo del ‘top’ mundial que fabrica el segmento de lujo de este producto. Una auténtica ‘Marca España’ que pone el mundo a sus pies.
En Burgos se piensa, se diseña y se gestiona la empresa y aquí trabajan unas 10 personas. En Crevillente (Alicante) fabrican las moquetas y está la mayoría de la plantilla total compuesta por 72 empleados más otros 14 que se ocupan de la distribución. Y entre sus clientes están algunos de los hoteles, casinos y cruceros más lujosos del mundo.
«Nuestra fortaleza es el valor añadido, la personalización, que hacemos cada proyecto individualizado según las necesidades del cliente y que todo el proceso lo hacemos con una alta calidad, desde la materia prima al diseño y al resultado final», explica Julián Cubero, hijo del fundador de la empresa y su gerente desde hace una década.
Cubero tiene solo 43 años pero lleva ya millones de kilómetros recorridos en aviones. Vivió 11 años en Estados Unidos y gracias a eso adquirió una cultura empresarial «basada en la responsabilidad, la seriedad y orientada a los resultados», relata. Allí descubrió el gusto por las moquetas de los enormes hoteles norteamericanos y convenció a su padre de que era necesario dar un giro a la empresa. Pasaron de enmoquetar el Hotel España o el Fernán González a servir miles de metros cuadrados. Primero a las grandes cadenas españolas (NH, Meliá) y después a las de Estados Unidos (Sheraton, Hilton, Fiarmort, W, Marriot, Mandarin o Four Seasons).
Cuando a finales de la pasada década llegó la crisis económica y la mayor parte de las empresas se echaron a temblar, Alarwool tuvo todavía más clara la necesidad de internacionalizarse. El país del tío Sam se les quedó pequeño y empezaron a desarrollar proyectos en el pujante Oriente Medio, en Asia o en el resto de Europa. En Londres, donde tienen otra oficina de diseño, han trabajado con los arquitectos Norman Foster o Frank Gehry.
«Tenemos que competir con mercados donde el punto fuerte es la mano de obra económica. Nuestros principales rivales son China, India y Turquía y aquí lo que buscamos no es el precio sino clientes que verdaderamente aprecien el valor añadido», relata Julián Cubero. «Desde el que pone la bobina en la máquina al que teje o al que diseña, todos tenemos que estar implicados al máximo, ser capaces de responder con rapidez, con gran capacidad de reacción y adaptarnos al gusto de lo que nos piden».
Con todas esas premisas han alcanzado una producción anual de medio millón de metros cuadrados tras ampliar sus instalaciones industriales de Crevillente, emplean un millón de kilos de lana al año (toda la producción de Castilla yLeón, donde también compran, ronda los 3 millones), han renovado maquinaria y no paran de abrir nuevos mercados.
Su nombre ya está asentado entre los hoteles y los casinos de lujo, pero además recientemente han dado el salto a los cruceros de la mano de empresas tan potentes como MSC o Carnival Cruises. En ellos han sido capaces de colocar un producto especialmente diseñado para soportar la salinidad, para responder a los cambios de humedad y sobre todo para cumplir con la exigente normativa anti incendios que establecen estas ciudades flotantes. Los productos de Alarwool, en un 80% hechos de lana y en un 20% de nylon, son especialmente apreciados no solo por su estética sino también por su calidad y durabilidad.
¿Y qué hace una empresa como ésta, que podría estar situada en cualquier lugar del planeta, en un sitio como Burgos? «Es una apuesta por nuestros orígenes», resume Cubero, cuyo padre todavía pasa de vez en cuando por la oficina de la calle Vitoria, donde una vieja estantería con muestras de moquetas y una escalera de madera es de lo poco que recuerda los orígenes domésticos de la empresa aunque a su lado han situado una enorme televisión preparada para trabajar en videoconferencia (vía Skype) con las delegaciones de Alarwool por el mundo.

EN INGLÉS Y EN DIGITAL. La permanencia en Burgos supone que el gerente se pase más de media vida vagando por el planeta. Suele estar tres semanas al mes fuera de España y asume un gran coste familiar (su mujer, Marina, es norteamericana, vive en Burgos con sus hijos y es la directora de proyectos en la empresa) pero le compensa la satisfacción de sacar adelante el negocio.
Alrededor de su despacho se escucha hablar en inglés (es el idioma de trabajo en la empresa) y hay un montón de muestras que conviven con tableros digitales donde se diseñan los próximos proyectos. Isaac, por ejemplo, trabaja en los interminables corredores de un casino en Los Ángeles, mientras su compañera Cristina nos muestra cómo han logrado aunar los estilos occidental y oriental en Macao o el lujo abrumador del Park Hyatt de Viena. Siempre a capricho del cliente, con detalles como que unas flores no se corten en las intersecciones de los pasillos o que unos motivos geométricos reflejen las mismas formas que el techo de un casino.
Cuando Alarwool S.L. nació en 1989 fusionó en su denominación fusionó los nombres de Alar del Rey (localidad palentina donde inició su andadura empresarial) y la traducción al inglés de ‘lana’, demostrando ya entonces su vocación de internacionalización. El fundador, Julián Cubero, no podía imaginar sin embargo el alcance que podía tener aquel proyecto para el que hace tiempo que dejaron de existir las fronteras.

El Ayuntamiento aplicará bonificaciones fiscales al proyecto de ampliación que Adisseo va a acometer en Villalonquéjar, donde producirá un nuevo derivado de la metionina a nivel mundial. El alcalde, aprovechando los actos de celebración del 40 aniversario de esta industria y la presencia de los máximos responsables de la multinacional química, dejó claro ayer que «Burgos estará a la altura» de esta nueva apuesta, compromiso que se traducirá en una reducción de hasta el 95% del Impuesto de Construcciones y Obras (ICIO)y del Impuesto de Actividades Económicas (IAE) proporcional a la inversión de más de 15 millones de euros prevista.
Adisseo, que también recibirá ayudas de la Junta de Castilla y León, tendrá así el mismo tratamiento fiscal que Campofrío y que se está estudiando en el caso de Kronospan, además de las mayores facilidades para la tramitación urbanística de la nueva planta, que aumentará en torno a un 10% la plantilla actual (120 trabajadores).
En su discurso ante los directivos mundiales y locales de la multinacional, autoridades y representantes del empresariado, los sindicatos, la UBU, Policía y Bomberos, Javier Lacalle dio respuesta a una petición formulada por el presidente de Bluestar Adisseo Nutricion, Jean Marc Dublanc, quien previamente había demandando colaboración para generar las condiciones para crecer, con subvenciones y un ámbito fiscal «favorable». La competencia, ejemplificó, ya tiene en países como Singapur «ventajas extremadamente favorables» con las cuales es muy difícil competir.
Dublanc garantizó el apoyo «continuo» de los accionistas chinos a las inversiones en Burgos. «Vuestro éxito es extraordinario», apuntó, «un trabajo continuo por la seguridad, por la protección del medio ambiente, por la calidad, la competitividad, la fiabilidad de la planta que ha permitido desarrollar una tecnología y productos que han hecho de Adisseo el número 2 mundial de la metionina».
«Tengo mucha confianza en que Burgos vaya a seguir creciendo en los próximos 40 años», dijo el presidente, quien concluyó su intervención citando a los presentes para la inauguración de la nueva fábrica a principios de 2017.

  • Fuente: Diario de Burgos
  • Fotografía: Alberto Rodrigo

Fomentar la creación de un Polo de Innovación local con apertura al marco europeo en I+D+i; impulsar la colaboración industrial en el campo de la investigación universidad-empresa a través de proyectos comunes; facilitar el acceso a las líneas de financiación para la investigación y la innovación la industria y a la investigación y catalizar propuestas alineándolas con las corrientes de investigación existentes en España y Europa, además de crear un red de centro y grupos de investigación para captar nuevos proyectos, son parte de los objetivos que se ha marcado la Consejo Industrial del Centro Internacional de Investigación sobre Materias Primas Críticas para Tecnologías Industriales Avanzadas constituido ayer con 23 empresas.
El consejo de Industria se reunirá semestralmente para presentar los avances en cada proyecto y líneas de investigación.Paralelamente, se desarrollarán encuentros individualizados pues su función será el asesoramiento a las empresas de ahi que se gestionen proyectos adaptados a las necesidades individuales de las industrias que acudan al consejo.
Esta plataforma se constituye como uno de los órganos de asesoramiento del ICCRAM (en breve se conformará el consejo científico), en el marco de los trabajos desarrollados con los ‘materiales críticos’ en colaboración con la Universidad de Burgos. El órgano busca sobre todo el asesoramiento a las industrias para que puedan acceder a campos de innovación tecnológica.
El consejo es parte de la estrategia de investigación y la transferencia de la Universidad de Burgos y la relación con las empresas que a juicio de Jordi Rovira será «productivo» para ambas partes.
El órgano industrial trabajará en sinergia con las industrias para redefinir líneas que «mejoren el canal de la investigación» de las industrias, «adaptándose a las necesidades industriales de cada empresa». Este instituto nace «por un posicionamiento a nivel europeo en un campo -el de los materiales críticos-, que son de difícil acceso y base de los avances tecnológicos. Materias primas de difícil acceso por su geolocalización o por su dificultad a la hora de extraerse como el antimonio, cromo, cobalto, tugsteno, los aceros de alto valor o el platino, entre otros. Se pretende crear un Polo de innovación que permita acceder a este tipo de materiales para que puedan continuar con sus estrategias de innovación.

Cada más y cada vez más lejos. La investigación que realiza el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) traspasa más fronteras, según explicó la semana pasada la responsable de la Unidad de Investigación del centro hospitalario, María Jesús Coma, durante la celebración del acto académico de fin de curso.

Coma destacó el «crecimiento que se ha originado desde que hemos venido a este hospital». Esta proyección internacional queda reflejada en el impacto que tienen las publicaciónes de los resultados de investigación en revistas científicas. El pasado año se cerró con 275 publicaciones, mientras que en 2013 fueron 239. El factor impacto -que mide la importancia de una publicación- ha crecido de forma exponencial desde el año 2010, al pasar del índice 237.710 al 521.201 del pasado año. En este aspecto, destacan los servicios de Oncología Médica, Hematología y Hemoterapia y Medicina Intensiva. «Lo bueno es que se pueden destacar no una sino muchas» áreas.

Pero lo más destacado, en opinión de Coma, es que estos trabajos de investigación se hacen «con el enfermo, por el enfermo y para el enfermo». Y puso como ejemplo el hallazgo de que la arteroesclerosis «puede estar originada por una infección». Descubrimiento publicado en las mejores revistas científicas del mundo. Otro ejemplo de esta expansión internacional lo ofrece el estudio de trastornos del sueño, en el que «las últimas comunicaciones fueron a Estados Unidos». En este sentido, la Unidad de Sueño ha colaborado con Comunicación Audivisual de la Universidad de Burgos para elaborar un cd rom para los niños que vienen a la unidad.

Son muestras del trabajo de investigación que se realiza en el hospital. Así como la labor docente. En este aspecto, Coma resaltó que tras haber sido pioneros en programas de docencia y haber pasado años de menor actividad, el año anterior «pudimos remontar», lo que se ha traducido en 24 doctorandos trabajando y con seis tesis leídas el pasado año. Las infraestructuras ayudan, como las instalaciones de Cirugía Experimental del Divino Valles. El salto cualitativo dado a partir del cambio de hospital, que ha permitido esta proyección internacional, contrasta, según indicó Comas, en cierto olvido de la Comunidad. «No hacemos victimismo, pero cuando se promovió desde las autoridades sanitarias de investigación la ubicación de centros punteros, en la región se lo dieron a Salamanca. Han pasado cinco años y en Salamanca hay un ensayo clínico y en Burgos, tres», aseguró. El acto de fin de curso también sirvió para entregar los premios de investigación. Adriana C. Moncada recibió el premio al mejor proyecto de investigación MIR; Lourdes Martín Viñé fue reconocida por el mejor proyecto en cuidados de enfermería; el doctor Santiago González Quijada recibió el premio al mejor trabajo de investigación; el segundo premio fue para la doctora María Luz Alonso Álvarez y el tercero para el doctor Carlos García Girón. El premio Pepita Arnaiz del Río fue para la doctora Ana Navazo Eguía.

El acto se cerró con la conferencia ‘El sanatorio de Fuente Bermeja y la lucha antituberculosa en Burgos’, del doctor Martín de Frutos Herranz, presidente del Comité Ético de Investigación Clínica.